Lo que queremos ver en una página de producto

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Me lo pregunto a veces cuando estoy comprando algo online y me encuentro una página de producto de esas que dan ganas de llorar “¿Qué le habrá hecho esta página de producto al que la hizo?” Con lo fácil que es vendernos algo cuando lo hacen bien.

Las páginas de producto son para quererlas y mimarlas, son el momento decisivo de la venta. No compro mucho online, pero cuando ya estoy  en una página de producto, es por algo, y ya tengo medio clic hecho sobre Comprar Ahora a no ser que algo me disguste. Si planteamos esa página como si fuesen el final de la ramita de un árbol del catalogo de productos sin más, nos estaremos equivocando.

Una página de producto puede ser mejor que el mejor vendedor de una tienda física convencional. Normalmente en una newsletter o banner vemos  looks  en fotocomposiciones de los productos en los que a un modelo unos pantalones que le quedan perfectos, con una luz del sol adecuada, en una calle de una ciudad o de un alpinista subiendo una cima llevando puesta la chaqueta que llevo un par de días arrinconando, porque así compramos las cosas online de más de 60 euros, arrinconándolas. Y esas imágenes de los modelos venden, claro que venden, están ahí en los banners y los destacados de las home pages y nosotros las clicamos. Total que en el supuesto de que nuestra mente ya ha sustituido la cara del alpinista por la nuestra y ya nos vemos la chaqueta puesta y nuestra bandera en esa cumbre y no la suya, estaríamos listos para entrar a por ella… hasta que pinchásemos en ver producto.

En la imagen anterior vemos un ejemplo mejorable de una página de una chaqueta de montaña. Si no te convence la chaqueta…puedes ir a un restaurante. ¿Se merece una chaqueta de 255 € una página así? No. Así no hay quien venda la chaqueta.

Cómo no se dan cuenta los responsables de las páginas de  que cuando estamos en la página de producto ya no estamos en lo general, que era la página de ropa de montaña, por ejemplo,  ya hemos entrado a lo concreto…queremos ver la chaqueta esa, y en bonito. Puede que no compremos, pero puede que le enviemos un link a un amigo, que la comparemos con otra chaqueta, que la subamos a una red social, que la incluyamos en una wishlist, o que simplemente queramos  ver si es más fuerte nuestra mente diciéndole a nuestro dedo que no haga clic, que no necesitamos  para nada la chaqueta que es igual que dos que ya tenemos  o si lo es nuestro dedo diciendo que no tenemos ninguna en ese azul. Lo importante es que si entramos en esa página SOMOS UNA OPORTUNIDAD DE VENTA, y se nos tendría que tratar cómo a tal.

Como en un nanosegundo nuestros ojos ven que la foto, cuando la hay, es de esa chaqueta en concreto que mirábamos, lo primero que buscamos  es el precio, claro. Superado el miedo y si nos parece conveniente, queremos ver que el nombre de la chaqueta concuerde con lo que estamos buscando. A veces una o dos líneas nos aclaran que estamos en lo correcto.

“Sí, es esa, la nueva, la de Gore-tex, la de 20.000 mm de columna de agua” y el nombre la describe completa. Perfecto. A partir de ese momento nos va a gustar ver una breve descripción de un párrafo en lo que nos explican en 3 líneas cómo es y para qué vale.12

Lo siguiente no es menos, poder ver  mediante unos combos qué colores hay disponibles y en qué tallas o ver cómo va cambiando la apariencia de la chaqueta según cambio los colores.

Si ya tienen nuestra  talla, el tema va en serio. Solemos entrar a ver si en el color que “no puedo permitírmela” la tienen en mi talla. Puede que quiera ver alguna ampliación o detalle de cómo son los bolsillos, el interior, algún detalle de la membrana que lleva, la cremallera… sí, son muchas cosas, pero todas las características técnicas y particulares con todos los iconos que reconozcamos, mejor.

Nos gusta ver imágenes porque le da credibilidad a la web, si no me daría la sensación de que ellos no tienen licencia para vender esa chaqueta.

Cuando estamos pensando seriamente en estrujar ese botón anaranjado o de algún otro color llamativo donde pone “hazla tuya yaaaa” el mero hecho de encontrar dos comentarios de usuarios positivos y estamos listos para guiar la chaqueta  con nuestros ojos a la cesta.

Ya solamente nos quedaría utilizar nuestra mirada periférica para encontrar  botones de reasegurado: garantías, envío rápido… un bonito envío GRATIS si se presta, para añadir sin culpa la chaqueta al carrito y salir de ahí pensando que aunque no necesitamos la chaqueta, hemos hecho una buena compra. Ojalá fuese así en la mayoría de los casos, las cifras de eCommerce serían aún más altas. Pero, por desgracia, no es así.

Una página de producto pobre o mal hecha es carísima, echa a posibles compradores a diario, se los envía directamente a la competencia, recomendados. Hay que plantearse cuál es el coste de hacerla mal, porque es mucho más alto que todas las horas de consultoría, de diseño y de programación juntas ¡Todos a revisar las páginas de producto!

Autor: Borja Carvajal

Alumno del Máster en Dirección eCommerce

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